Hum 4

Odio los amigos de usar y tirar. Odio que la gente se piense que hoy somos amiguísimos, nos llevamos muy bien, te cuento mis cosas, me cuentas las tuyas, me aconsejas, te recrimino, me apoyas, te lloro y mañana no me acuerdo de que existes y si lo hago es por casualidad, porque necesito un favor muy gordo y creo que tú me lo puedes hacer o porque me siento solo y sé que tú estarás ahí. Así no funcionan las cosas. Los seres humanos no somos esa tuerca que ayer sujetaba un tornillo y que hoy guardas en un cajón por si acaso mañana te hace falta.

Recuerda

Recuerda que fue culpa de José el Francés y su “fuera de mí” que tú y yo nos enrolláramos.
Recuerda que fue el mi chaleco gris quién nos tuvo líaos.
Recuerda que el Ron con Coca Cola nunca supo tan bien como cuando tú lo bebíes de mí y yo de tí.
Recuerda que te pusiste de rodilles en “La Noche”.
Recuerda que tu padre yera pasteleru y el míu astronauta.
Recuerda que tú trabayabes en les alambres y yo taba interna en Pola Siero con les monjes.
Recuerda que te iba a enseñar a esquiar, que tú ibes a ir a veme a Ponferrada, que me ibes a pagar un fin de semana en Llanes con mariscá incluía.
Recuerda que teníamos un hotel en Nava.
Recuerda que tu embotellabes vino y yo cazaba cocodrilos.
Recuerda que tú trabayabes de leñaor y yo estudiaba cine, y que gastamos en un mes 400 eurazos de móvil, y que me prometíes y me prometíes y yo juraba y juraba.
Recuerda que fae tres años que todo quedó en nada y así estamos bien aunque de vez en cuando…

Esperar

Esperar ye una de les coses que vuelve lloca a la gente.
La gente espera to la vida.
Espera vivir, espera morrer, espera en la cola pa comprar papel higiénico, espera en la cola pa sacar dinero…Y si no tienes dinero esperes en una cola aún más grande.
Esperes pa dormite y esperes pa despertar.
Esperes pa echar mozu, esperes pa casate y esperes pa divorciate.
Esperes que llueva, esperes que deje de llover y esperes que después salga el sol.
Esperes pa comer y pases el día esperando pa volver a comer.
Ye algo desquiciante, tamos siempre esperando algo.
Yo hoy espero poder vivir sin que me ahogue la mierda de esti mundo.

Cansada

Ya dije que estoy cansada, y nada más decir esas palabras me sentí aliviada, como si me hubiesen quitado un enorme peso de encima que me impedía respirar con normalidad. Cuando lo admití, que necesitaba desconectar un tiempo de todo, acepté el deber de respetar mi propia decisión, tan díficil que no sabía cuando tomarla y me limité a convertir  el diagnóstico en remedio: ESTOY CANSADA y con esas dos palabras hice una cruz que señalaría la tumba de aquello que me llevó a esta situación. Me salieron del alma y es un alma envenenada por rencores que no puedo superar, ni siquiera disimular.
Lo intenté, ¡vaya si lo intenté!. Durante mucho tiempo me enfrenté sin vacilar a todos los fantasmas que entraron en mi vida. Peleé, pero fue un error. Ya no es el momento de hacerme reproches, ni siquiera de vengarme. Es hora de apartarse del pasado y de convertir esa huída en un ataque, sin convertir en una carnicería los malos recuerdos. Yo no quiero ni asumir ni repartir culpas. Estoy cansada y con eso empiezo a edificar una nueva vida. Aún hay mucho camino por andar.

Peter Pan

Tengo un pasado, un pasado demasiado recordado como para olvidarlo. Me costó llegar a esa conclusión y cuando lo hice me sentí poseída por una exultante sensación mezcla de alivio y congoja. Alivio porque me conozco lo suficiente para saber que tengo el coraje necesario para recordar sin sentirme atada. Congoja porque hacerlo significa ver mi vida, mis momentos más intensos, como si le hubiesen ocurrido a otra; para bien o para mal. Pero no hay otra salida antes de llegar al abismo. Revivir el pasado es perjudicial para mi salud.
Me dije que se acabó y lo cumpliré. Lo sé y por eso estoy tan triste y tensa. Tristemente tensa. Cuando mi nueva vida esté encauzada ,si se encauza algún día, podré recordar. Sin complejos, sin sentir los golpes. Esa es la realidad.
Soy consciente de que mi condición de Peter Pan no tiene mucho sentido, que no se debe dejar pasar la vida, mano sobre mano, que hay algo más que juerga y despreocupación. Lo asumo. Estaba enamorada de mi sentido lúdico, pero con el paso del tiempo estoy madurando, me estoy hartando de tanta fiesta y decidí.
Aunque no me gusta hacer planes más allá del día que estoy viviendo, no me cerraré  puertas, ni dejaré que nadie lo haga. Me ahorraré la degradación progresiva de mi juventud derrochadora, no me convertiré en un reproche con un final pútrido. Me gusta salir, pero no tanto como para dejarme chantajear por ello.

Una se cansa

Desperté al agonizar la madrugada y me dí cuenta de que mi cama estaba demasiado fría.
Miré la puerta del baño, miré la puerta de la habitación, miré la ventana.
Me levanté y subí la persiana.
Allí estaba la luna…encendida y desnuda.
Y yo estaba tan blanca como la luna.
Sentí que una corriente de inquietud recorría todo mi cuerpo.
Me desperté porque ya no puedo más.
Yo no soy de las personas que sufren insomnio, no soy intranquila, ni alguien pesaroso que necesita salirse de un sueño que no le concede un respiro.
Mis ojos se abrieron de par en par, mis hombros se estremecían, y una sola lágrima pugnaba por escaparse de mi ojo izquierdo.
Yo no soy una mujer que llore a la luz de la luna, soy un ser fuerte, una roca a la que asirse en cualquier tormenta.
Pero ayer me dí cuenta de que también yo necesito ayuda y consuelo.
Y es que, a veces, una se cansa de ser el punto de apoyo de los demás.