Artículo censurado de LUCÍA ETXEBARRIA

“La Infanta Cristina recibía de Aizoon cada semana entre 600 y 700 euros por unos servicios que no se han llegado a detallar.

La hija del Rey cobraba de la inmobiliaria por la presentación de facturas como si fuera un proveedor más. La Infanta, según el sumario, ganó en tres años a través de esta empresa no menos de 510.000 euros. La Infanta tenía que saber que Aizoon no había alquilado ni vendido un piso en su vida.

Aparte, la Infanta Cristina recibía 72.000 euros del Rey y cobró 250.000 de La Caixa en 2004. La infanta Cristina es directora del Área Social de la Fundación La Caixa, entidad para la que se supone que trabaja, aunque viva en Guachintón y no acuda a oficina ninguna.

Según afirman la Fiscalía , el abogado y su marido, la infanta Cristina sufre cierta disminución psíquica, o quizá es analfabeta.

Porque una mujer que firmaba cuentas anuales y presentaba cada semana facturas de 600 euros firmadas por ella misma a una sociedad inmobiliaria que en la vida alquiló o vendió un piso, y no se dio cuenta de que era una tapadera fiscal, no está, evidentemente, en pleno uso de sus capacidades. O quizá no sabe leer.

Si la infanta Cristina es disminuida psíquica o analfabeta -como afirman su marido, el abogado de su marido y la Fiscalía Anticorrupción- que alguien me explique a santo de qué es Directora del Área Social de la Caixa y por qué cobra 250.000 euros anuales por un trabajo que, está claro, no está en condiciones de realizar.

Según su abogado, y según su propia declaración, el cociente intelectual de Iñaki Urdangarín debe rondar los 70 puntos dado que firmaba papeles que le incriminaban pero él no tenía ni idea de lo que firmaba. Y además, tiene un problema cognitivo muy serio porque no recuerda prácticamente nada de lo que hizo hace dos años.

Por cierto, Iñaki es sordo, o eso alegó cuando se libró de la mili. Si Iñaki Urdangarín es bobo y no tiene siquiera acabada la carrera de empresariales, aparte de tener un serio problema cognitivo, que alguien me explique por qué trabaja en Telefónica con un sueldo de 1,4 millones de euros anuales y por qué Telefónica le paga su mansión en Guachintón, los colegios de los niños y los viajes a España. O sea, en total, dos millones de euros anuales.

Si Iñaki Urdangarín es más corto que el pelo de Sinéad O’Connor, como según él mismo se presenta, y tiene un serio problema cognitivo de ubicación en el espacio-tiempo, no me explico por qué se le pudieron conceder 17 MILLONES DE EUROS del erario público por la cara sin necesidad de que se presentara a concurso público alguno.

Y en fin, si respecto a Iñaki Urdangarín ha reconocido el propio Rey que le pidió a César Alierta en su momento que alejara a su yerno de España y del escándalo que se avecinaba, es evidente que tanto el Rey como el Presidente de Telefónica son culpables de haber encubierto un delito.

El argumento de “nos sale más barato tener Familia Real que un presidente de la República ” no se sostiene, dado que el mantenimiento de la tal Familia nos sale a todos los españoles por un pico:

Los Presupuestos detallan un gasto de 25 millones, pero mantienen en secreto las partidas que pagan los ministerios de Hacienda, Interior y Defensa. A ello hay que sumar 34 millones para conservación de palacios y jardines (Por cierto: se consumieron en el ejercicio 2010-2011 unos 8,5 millones de kilovatios de electricidad y unos 27 millones de euros de gas, así como 0,2 millones de litros de agua. Se recibieron unas 700.000 llamadas telefónicas y se ingresaron hasta 1,8 millones de euros por la venta de un helicóptero que estaba en leasing. Se gastaron unos 120.000 euros en limpiar candelabros, otros 16.800 en instalar un sistema para proteger las botellas de vino de las bodegas de palacio y otros 550.000 en una sala privada de cine. Para que os hagáis una idea).

Pero incluso si se sostuviera ese argumento de que ” la Monarquía nos sale muy barata” (que no se sostiene por parte alguna) díganme ustedes si es moral que tengamos que mantener los dispendios de unos señores entre todos solo porque nacieron en una familia y no en otra.

– Cuando tenemos un Rey que por lo visto encubre delitos y cuya fortuna de 1.790 millones de euros nos resulta cuanto menos sospechosa, dado que siempre nos han contado que la Familia Real española carecía de recursos económicos propios; que durante el exilio sobrevivieron gracias a la ayuda de las familias monárquicas; y que, tras la coronación de Juan Carlos I, los Borbones se mantenían con fondos del erario público y eran un ejemplo de austeridad en comparación con otras casas reales.

– Cuando su esposa, la Reina Sofía , no tuvo reparos en confesar a Pilar Urbano (numeraria del Opus Dei), para que lo publicara en el libro La Reina muy de cerca, que está en contra del matrimonio entre homosexuales, el aborto y la eutanasia, pero a favor de la impartición de clases de religión en las escuelas, es decir que está en contra de la mitad de los ciudadanos españoles, los cuales, naturalmente, están en su derecho de no reconocerla como “su” Reina.

– Cuando la hija mayor, Elena, cae mal a todo el mundo, es famosa por su mala leche y no nos representa en ninguna parte.

– Cuando su hija menor, Cristina, según nos cuenta su propio marido, el abogado y la Fiscalía Anticorrupción , ronda el cociente intelectual de una niña de dos años, dado que ni siquiera es capaz de leer lo que firma, y se ha casado con un señor que se reconoce a sí mismo también como un débil mental, a quien le engañan con un dos de pipas.

– Cuando su hijo, el Príncipe, ni cae ni bien ni mal sino todo lo contrario, pero fama de listo no tiene precisamente.

– Cuando resulta que la única que cae bien de la Familia (pero que no lleva sangre de la Familia ) parece que lleva tiempo enferma, pero nadie nos lo quiere confirmar.

– Y cuando nos han dejado claro que, por ser quienes son, les colocan en puestos para los que no están ni de lejos capacitados, y les regalan dinero del erario público en cantidades bochornosas sin que tengan que pasar por concurso público ninguno. ( La Infanta Elena cobra 200.000 euros anuales por “integrar laboralmente a personas discapacitadas y niños con problemas de exclusión”. ¿No habrá personas con más formación y con salarios más económicos para este empleo? ¿Qué sabrá la infanta de integrar laboralmente a personas discapacitadas que no sean miembros de la realeza?).

O sea, que les tenemos que mantener porque tienen unas niñas muy monas que quedan muy bien en las fotos. Y no porque nos salgan más baratos que una República, porque resulta que nos salen carísimos. Pues resulta que yo tengo una niña preciosa y fotogénica y mis impuestos al día. Dado lo cual, me postulo para Reina, Princesa o Infanta ya mismo.

Y todavía no he acabado la diatriba, que conste. Lista de las facturas personales que constan en el sumario del caso Nóos. En esto se gasta la infanta los impuestos de los españoles:

– Gastos de los móviles de la familia: 16.000 euros en cinco años (¿llamaban a Pekín cada tarde o qué?).
– Alquileres de coches: 48.000 euros.
– Catering de comida japonesa para una fiesta: 5.000 euros.
– Acondicionamiento de la bodega del palacete de Pedralbes: 30.000 euros. Compras de partidas de vino de Baigorri (6.500).
– Más de 6.000 euros por estancias en hoteles de Roma, África y Estados Unidos.
– 2.114 euros de vuelos entre Minneapolis y Baltimore.
– Una vajilla de 1.741 euros y compras personales de la propia Cristina de Borbón.

…Y no sigo con toda la lista porque el sumario tiene 4.000 folios. Todo esto, claro, pagado con dinero público, y no precisamente el dinero que España paga al Rey “para el mantenimiento de su casa y su familia”.”

Y ahí voy yo

Harta (como ya sabréis los que vais leyendo este blog que sois más bien pocos) de dar vueltas por el mercado laboral, decidí ahorra y comprarme un equipo audiovisual profesional. Escancié sidra durante año y medio para conseguir el dinero suficiente. Y lo conseguí. Después todo ha venido más o menos rodado. Me compré una cámara panasonic HD profesional. Actualicé mi mac y mi final cut pro HD, me compré una antorchita y me lancé a la calle. Ahora me saco 4 perras dando un taller de foto y vídeo para niños. Tres perras haciendo imagen corporativa, diseños para tarjetas de bodas, flyers, panfletos, etc… Dos perras haciendo bodas y comuniones y una perra chica (que todavía no me han pagao) haciendo páginas web.
Como sé que no confiáis en mi no os diré que se me da bien, pero tampoco se me da mal. y soy bastante asequible y muy responsable en los plazos de tiempo y en la calidad del acabado… Así que, por si acaso os interesa, esta soy yo allí en el facebook.
http://www.facebook.com/LaCalleTras

Esto opina Pérez-Reverte

Pérez-Reverte revoluciona las redes sociales en su “A ver si lo he entendido, presidente” y los bárbaros de Cavafis

“PARA ESTO, QUE NOS INVADAN LOS BÁRBAROS DE UNA PUTA VEZ. QUE TODO SE VAYA AL CARAJO Y EL SENTIDO COMÚN RECONOZCA A LOS SUYOS. SI QUEDAN”, CIERRA EL ESCRITOR

El escritor Arturo Pérez-Reverte 
El escritor Arturo Pérez-Reverte

A ver si lo he entendido, señor presidente… Hasta por morirme debo pagar un 21 %… A ver si lo entiendo. Insisto.
Alemania tiene 80 millones de fulanos y 150.000 políticos. España, 47 millones y 445.000 políticos. Sin contar asesores, cómplices y colegas. O en Alemania faltan políticos, o aquí sobran. Si en Alemania faltan, apenas tengo nada que decir. Si en España sobran, tengo algunas preguntas. Señor presidente.
¿Para qué sirven 390 senadores (con la brillantez media y la eficacia política media de un Iñaki Anasagasti, por ejemplo)? Subpregunta: si un concejal de Villacantos del Botijo, por ejemplo, necesita contratar a 15 asesores… ¿Para qué puñetas sirve ese concejal, aparte de para dar de comer a numerosos compadres y parientes?
¿Para qué sirven 1.206 parlamentarios autonómicos y 1.031 diputados provinciales? ¿Sabe usted lo que cobra toda esa gente? ¿Y lo que come? Ese tinglado regional, repartido en diecisiete chiringuitos distintos, duplicados, nos cuesta al año 90.000 millones de euros. Con ahorrar sólo la mitad… Eche usted cuentas, señor presidente. Que yo soy de Letras.
En vista de eso, ¿cómo es posible que el Gobierno de este putiferio de sangüijuelas y sangüijuelos se la endiñe a las familias y no a ellos? Que en vez de sangrar a esa chusma, se le endiñe a la Dependencia, a la Sanidad, a la Educación, a la Cultura, al pequeño comercio? ¿A la gente que de verdad lucha y trabaja, en vez de a esa casta golfa, desvergonzada y manifiestamente incompetente?
A ese negocio autonómico absurdo e insostenible, del que tanta gentuza lleva viviendo holgadamente desde hace más de treinta años. 17 parlamentos, 17 defensores del pueblo, embajadas propias, empresas, instituciones. Negocios casi privados (o sin casi) con dinero público. El único consuelo es que a esa pandilla depredadora la hemos ido votando nosotros. No somos inocentes. Son proyección y criaturas nuestras.
Treinta años engordándolos con nuestra imbecilidad y abulia política. Cuando no con complicidad ciudadana directa: Valencia, Andalucía… Con unos tribunales de Justicia cuando no politizados o venales, a menudo lentos y abúlicos. El golfo, impune. Y el ciudadano, indefenso. Esos políticos de todo signo (hasta sindicalistas, rediós) puestos en cajas de ahorros para favorecer a partidos y amiguetes. Impunes, todos.
Me creeré a un presidente de Gobierno, sea del color que sea, cuando confiese públicamente que este Estado-disparate es insostenible. Cuando alguien diga, señor presidente, mirándonos a los ojos, “voy a luchar por un gran pacto de Estado con la oposición”; “me voy a cargar esta barbaridad, racionalizándola, reduciéndola, controlándola, adecuándola a lo real y necesario”; “voy a desmontarles el negocio a todos los que pueda. Y a los que no pueda, a limitárselo al máximo. A lo imprescindible”; “aquí hay dos autonomías históricas que tendrán algo más de cuartelillo, dentro de un orden. Y el resto, a mamarla a Parla”.
“Y el que quiera entrar en política para servir al pueblo, que se lo pague de su bolsillo”.
Pero dudo que haga eso, señor presidente. Es tan prisionero de su propia chusma político-autonómica como el PSOE lo es de la suya. Ese toque de jacobinismo es ya imposible. Tiene gracia. No paran de hablar de soberanía respecto a Europa quienes son incapaces de ejercerla en su propio país. Sobre sus políticos. Dicho en corto, señor presidente: no hay cojones. Seguirán pagándolo los mismos, cada vez más, y seguirán disfrutándolo los de siempre. El negocio autonómico beneficia a demasiada gente.
Usted, señor presidente, como la oposición si gobernara, como cualquiera que lo haga en España, seguirá yendo a lo fácil. A cargar a una población triturada, con cinco millones de parados, lo que no se atreven a cargar sobre sus desvergonzados socios y compadres. Seguirá haciéndonos aun más pobres, menos sanos, menos educados. Hasta el ocio para olvidarlo y la cultura para soportarlo serán imposibles.
Así que cuando lo pienso, a veces se me va la olla y me veo deseando una intervención exterior. Que le vayan a frau Merkel con derechos históricos, defensores del pueblo, inmersiones lingüísticas, embajadas y golferías autonómicas. De tanto reírse, le dará un ataque de hipo. De hippen, o como se diga allí.
Lo escribía el poeta Cavafis en Esperando a los bárbaros. Quizá los bárbaros traigan una solución, después de todo. Para esto, que nos invadan los bárbaros de una puta vez. Que todo se vaya al carajo y el Sentido Común reconozca a los suyos. Si quedan.
Recristo
. Qué a gusto me he quedado esta tarde, señor presidente. Lola acaba de abrir el bar. Esta noche me emborracho. Como Gardel en el tango.. Fiera venganza la del tiempo. Parece un título de Lope de Vega. Un tango adecuado para este pasaje”.

29 de marzo de 2012: HUELGA GENERAL

El día 28 de marzo de 2012 recibí en mi casa un panfleto del “PCE”. Esto ponía en aquel papel:

“UNIDAD Y LUCHA POR NUESTRO FUTURO.

El 29 de marzo podemos parar la Reforma laboral y los recortes sociales. Por la Huelga General.

El pasado 10 de febrero el Gobierno del PP, igual que el del PSOE en 2010, impuso por Decreto una Reforma laboral cuyo objetivo central es abaratar el despido, bajar los salarios y acabar con la negociación colectiva…

Los trabajadores y trabajadoras que logren un nuevo empleo firmarán un contrato con una indemnización máxima por despido de 33 días por año trabajado en vez de los 45 días actuales. Los trabajadores que ya tuvieran un trabajo no se escapan de la reforma, ya que a partir de ahora los años que siga trabajando le acumulará una indemnización de 33 días, y no de 45, que le puede llevar a perder -dependiendo de los casos- hasta un 50% de la indemnización.

La Reforma laboral también permitirá una rebaja general de nuestros salarios. Con esta reforma el empresario podrá bajar el sueldo a los trabajadores sin necesidad de acuerdo simplemente por “razones económicas técnicas, organizativas o de producción”. De esta forma se abre la puerta a que se rebaje el sueldo de los trabajadores casi a capricho de la empresa, así como los horarios, la jornada, los turnos y el sistema de trabajo, al permitir el descuelgue del convenio colectivo superior.

Mientras el Gobierno reconoce que en 2012 el paro afectará a 5,7 millones de trabajadores, aprueba una Reforma laboral que generaliza el despido de 20 días y 12 mensualidades por causas económicas. Para ello buscará una caída de las ventas durante tres trimestres para que una empresa utilice el despido procedente, tanto individual como a través de un ERE que ya no necesitará de autorización previa (ERE exprés). Despidos colectivos que abren la posibilidad de despidos masivos en la Administración pública al permitir el ERE exprés a los entes, organismos y entidades del sector público que aduzcan nueve meses de “insuficiencia presupuestaria” y que pone en riesgo los puestos de trabajo de 700.000 empleados públicos y de 150.000 que trabajan en empresas públicas en todo el país.

En cuanto a los jóvenes, la Reforma laboral condena a la juventud a una precariedad laboral de por vida, al permitir a las pequeñas empresas contratar a jóvenes menores de 30 años por un período de prueba de un año que pueden despedir sin que tengan derecho a indemnización, así como la ampliación hasta los 30 años del contrato de formación y aprendizaje.

En un momento en el que se necesita apostar por la creación de empleo, el Gobierno del PP lo que hace es crear una autopista para que se destruya más empleo en nuestro país, se pierdan derechos y se bajen salarios.

Con más paro y menos salario jamás saldremos de la crisis. Reforma laboral y recortes sociales hacen que el futuro de España sea el presente de Grecia. Con la unidad y la movilización podemos parar la Reforma laboral, por lo que e PCE llama a apoyar la Huelga General convocada por CCOO y UGT para el próximo 29 de marzo en contra de la reforma laboral y por una Alternativa democrática, social y anticapitalista a la crisis.”

 

Yo no sé qué decir al respecto de todo esto… solamente diré que uno no puede perder lo que no tiene. En todo caso podemos dejar de ganar.

¿Por qué no te callas Juan Carlos?

“Querido Juan Carlos,

Me llamo Alberto Sicilia, y soy investigador de física teórica en la Universidad Complutense de Madrid. Hasta el año pasado, enseñaba en la Universidad de Cambridge. Decidí regresar a España porque quería contribuir al avance científico de nuestro país.

A las pocas semanas de llegar, me llevé la primera alegría: Francisco Camps obtenía un doctorado cum laude apenas 6 meses después de dimitir como presidente de la Generalitat. Escribí dos cartas para felicitarle, pero no me respondió. Paco debe estar muy ocupado. Quizás le contrató Amancio Ortega para que diseñe la colección de trajes primavera-verano.

Abrí la segunda botella de champán al conocer los Presupuestos Generales recién presentados. La inversión en ciencia se recorta en 600 millones de euros. Imagínate que se nos ocurre apostar por la investigación y acabamos ganando un Nobel: quebraríamos el orden geopolítico mundial. Hasta ahora, los Nobel científicos son para británicos, alemanes, franceses o americanos. Nosotros nos llevamos los Tours, los Rolland Garros y las Champions League. Si empezásemos a ganar también en ciencia, ¿qué consuelo quedaría para David, Angela, Nicolas y Barack?

He sufrido la tercera y definitiva conmoción al saber de tu safari. Dicen los periódicos que costó 37.000 euros, dos años de mi salario. Los que nos dedicamos a la ciencia no lo hacemos por dinero. Al terminar nuestras tesis doctorales en física teórica, algunos compañeros se fueron trabajar para Goldman Sachs, JP Morgan o Google. Quienes continuamos investigando lo hicimos por pasión. La ciencia es una de las aventuras más hermosas en las que se ha embarcado la especie humana. Al regresar a España, entendí que atravesábamos una situación económica complicada. Por eso acepté trabajar con muchos menos recursos de los que ofrecía Cambridge y un sueldo inferior al que ganaba cuando era estudiante de primer año de doctorado en París.

Juancar, tengo que darte las gracias. Tu aventura en Botsuana me ha hecho comprender, definitivamente, cómo es el país al que regresé.

Regresé a un país donde el Jefe del Estado se va a cazar elefantes mientras cinco millones de personas no tienen empleo. Regresé a un país donde el Jefe del Estado se opera de prótesis de cadera en una clínica privada, mientras miles de compatriotas esperan meses para la misma intervención. Regresé a un país donde el Jefe del Estado se va de vacaciones en jet privado mientras se fulminan las ayudas a las personas dependientes.

Que yo me marche a otro lugar para seguir mis investigaciones no será una gran pérdida para España. No soy el Einstein de mi generación. Pero me desespera pensar en algunos físicos de mi edad que son ya referentes mundiales en las mejores universidades. Muchos de ellos soñaban con regresar un día a España. Teníamos la oportunidad de cambiar, al fin, la escuálida tradición científica de nuestro país. Nunca volverán.

Hemos convertido España en un gran coto de caza. Pero aquí no se persiguen elefantes ni codornices, sino investigadores. Dentro de poco podremos solicitar subvenciones a WWF por ser especie en extinción.

Permíteme terminar con otra cuestión que me turba. En África hay cientos de jóvenes españoles trabajando como cooperantes en ONGs. Chicos y chicas que viven lejos de sus familias porque quieren aliviar el sufrimiento humano y construir un mundo más decente. Si tenías tantas ganas de viajar a África, ¿porqué no fuiste a abrazar a esos muchachos y a recordarles lo orgullosos que estamos de ellos?

Juancar, en tu último discurso de Navidad afirmaste que “todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”. Y digo yo, si unos meses después tenías planeado ir a cazar elefantes, ¿por qué no te callas?

Dr. Alberto Sicilia.”

“Moneyball”

La revista “Cinemanía” se atreve a publicar el 22 de febrero este artículo:

“PORQUÉ “Moneyball” NO DEBERÍA GANAR NINGÚN OSCAR”

“Seguimos a la contra de las nominadas a Mejor Película. Hoy la emprendemos con ‘Moneyball’, los algoritmos neperianos del béisbol y los escupitajos de Brad Pitt. Por ANDREA G. BERMEJO.

Simplemente queríamos ir al cine, desconectar: echar el rato con una de deportes, ellos, y observar atentamente y sin pestañear a Brad Pitt, nosotras. Nos equivocamos. En Moneyball no pescamos ni bates ni a Brad Pitt en su mejor momento. A cambio, nos tragamos un detallado informe de cómo funcionan las cosas en el negocio del béisbol en EE UU. A modo de vendetta, como hemos hecho con las otras nominadas que no queremos que se lleven el Oscar (Los descendientes, Midnight in Paris, The Artist o Tan fuerte, tan cerca) te presentamos algunas razones por las que Moneyball se debería quedar a dos velas el próximo 26 de febrero.

1. Fría reina de hielo

¿Dónde está la emoción? Moneyball es más fría que un témpano. Redonda, inteligente y original, es como esas niñas que sacan dieces en el colegio y que te caen mal. Demasiado mental, calculada, pensada. No contiene escenas de alegría o celebración de las victorias deportivas, ni abrazos entre machotes ni una mísera subtrama romántica a la que aferrarse. Brad Pitt solventa las querencias de su personaje hacia los demás con movimientos sutiles, casi imperceptibles, como escuchar una mixtape de su hija, o perdirle al personaje de Jonah Hill que haga las maletas sin decirle en ningún momento que es la pera limonera . Ni una palmadita, ni un abrazo, ni la mínima carantoña.

2. Muy poco trabajo de campo

¿Agarrar bien el bate, mandar la pelota lejos y correr hasta la última base? ¡Ja! Igualita que el deporte que describe, Moneyball es más compleja de lo que a primera vista podría parecer. En béisbol es más sencillo hacer un home run que enterarse de las reglas del juego, sobre todo, si te pones a explicar el funcionamiento de las ligas americanas o por qué los equipos humildes no pueden competir con aquéllos de grandes presupuestos. Ya lo advertíamos en nuestra crítica, ni rastro de partidos. Ni siquiera hay pachangas. En Moneyball no se suda ni se levanta polvo del campo de juego. Lo más atlético que vas a ver es el lanzamiento de escupitajo en vaso. Es una película de despachos y de diálogos. Una película –no es casual que Aaron Sorkin firme el guión– de pensar y estar concentrado. Y para eso, podrían haber nominado El topo, ¿que no?

3. Porcentajes y estadísticas

Sesuda, cerebral y antirromántica, Moneyball ensalza las matemáticas por encima de la superación personal. ¿Hay algo menos deportivo que eso? Basándose en el bestseller de Michael Lewis The Art of Winning an Unfair Game, analiza la revolución en el mundo del béisbol que lideró Billy Beane al conseguir que el equipo del que era gerente general, los Oakland Athletics, plantase cara a otros de la liga con mayor presupuesto. Mucha gráfica y mucho porcentaje –enarbolados por el gordito crack de la estadística al que interpreta Jonah Hill–. ¿Cómo van a competir los números con Clooney poniéndole ojitos a su mujer en coma o con los zapatos de Dujardin?

4. Demasiada testosterona

No, no nos quejamos por las abundantes escenas de vestuario en las que descamisados y atléticos jugadores profesionales de béisbol enseñan pectoral. Simplemente anotamos que Moneyball es una película de maromos. ¿Cuántas mujeres salen en total? Dos: Robin Wright (la ex mujer de Brad Pitt) y Kerris Dorsey (su hija). Aunque a Brad se le caiga la baba con su niña y tome una decisión al final de la película más propia de una mami hogareña que del hombre rudo que es, la cuota femenina en pantalla es un escándalo. Podría ofender a todas aquellas feministas que no se dejen aturdir por los ajustaditos pantalones del uniforme oficial del equipo.

5. En chándal y a lo loco

Eso sí que no. ¿Era necesario plantarle ese chándal a Brad Pitt? ¿De verdad? ¿Y que escupiese en un vaso cada dos por tres? Parece que este año en Hollywood han apostado por afear a sus chicos favoritos. Pasamos las camisas hawaianas de Clooney en Los descendientes pero los chándals domingueros de Brad Pitt no tienen perdón. Vamos, que a su lado Jonah Hill parece listo para pasear por Cibeles. ¿Y el gremio de gerentes de equipos deportivos… no ha puesto queja?

6. Los flashbacks de Sorkin

Creíamos que Aaron Sorkin estaba por encima del bien y del mal. Y de los flashbacks. Al guionista de El ala oeste de la Casa Blanca y La red social le suponíamos un minimalismo y un saber estar clásico que ahora no termina de casarnos con el recurso del rebobinado. ¿O es que tal vez las escenas de la juventud de Billy Beane –en las que se nos explica el porqué de su desencanto– las firmó su coguionista, Steven Zaillian?

Este artículo tan sumamente objetivo, tuvo 2 comentarios:

“2 comentarios (2 valoraciones) 2 comentarios:

Cracken 23.02.2012 / 10:19
¿Esta crítica quien la ha firmado una amante de la comedia romántica blanda de sobremesa y seguidora de Sex in the City? Por favor, vale que la peli es de 6 e interesante no esa gran obra maestra que nos quieren vender, pero basar tus críticas en que no hay subtrama romántica al estilo de Major League o que no aparecen las típicas escenas de celebraciones; eso es lo único que hace que la peli se salve . Que no estamos ante la típica peli de deportes Estadounidense. No entiendo el ansia de buscar en una peli que muestra una cara diferente del cine deportivo la cara que siempre te muestra el cine deportivo. En fin, supongo que con otras críticas de porque no debería llevarse el Oscar habéis acertado pero a mi parecer con Moneyball que tampoco creo que merezca la estatuilla habéis usado algunos argumentos de amante de blockbuster, en mi modesta opinión.

Vaskita 22.02.2012 / 01:48
Ya te digo yo porque no debe ganar el Oscar: sencillamente porque es un auténtico coñazo”

Iba a echarle tiempo a esta entrada. Iba a contracriticar punto p0r punto esta “opinión” extremadamente subjetiva y a dejar constancia en, en varias pinceladas, de lo que opino yo de esta “periodista” (le doy este título entrecomillado porque quiero creer que es periodista y que de cine no tiene ni puta idea. Esto último lo demuestra sobradamente). Pues eso. Que iba a echarle tiempo y dedicarme a elaborar una critica con argumentos bien definidos y defendidos. Pero me he arrepentido. Yo soy visceral y violenta así que me dedicaré a hacer lo que mejor se. Despotricar vomitando las palabras sobre el teclado del ordenador.

Lo primero es decirle a esta revista de ¿cine? que despida a esta chica o la deje pa llevar cafés o hacer fotocopias. No es que sea mala escribiendo o que su opinión sea incendaria o que sus gustos sean demasido minoritarios y/o deleznables. No. Es que no tiene ni puta idea de cine. Y me da igual que sea redactora de la revista, que escriba de puta madre, que en otras críticas se luciera… si escribe esto de “moneyball” es que no tiene ni puta idea de cine.

He de decir que yo tampoco creo que esté para ganar el Oscar a “Mejor Película” pero como no me ha dado tiempo a ver las otras nominadas, no me atrevo a decir nada. Y como “Slumdog Millonaire” lo ganó pues… qué cojones, esta es mejor película que aquella.

¿Que no hay romance?… hay toda una declaración de amor con entrega incondicional de una vida. Billy Beane demuestra vivir por y para el deporte que le ha hecho (hasta ahora) más infeliz que otra cosa.

No es una película de y para maromos, es una película de principios, apuestas y declaración de intenciones. ¿falta algo de color rosa? Pues anda y jódete. Y jódete también si lo que querías ver era algo tipo “Friday Night Light”. Ellos no engañaron a nadie, dijeron que hacían una película sobre gente que no se conforma con el sistema y decide dinamitarlo desde dentro. El deporte era solamente un pretexto. Y, si esta señora, señorita o como quiera que se considere, no lo comprende, allá ella y su estulticia.

Yo tampoco entiendo por qué gastarse la pasta en una actriz tan sobresaliente como Robin si solamente aparece 2 minutos. Pero le da la replica perfecta a Brad, nos creemos que es su exmujer, nos creemos que se han divorciado a causa de los problemas de su marido con los caminos por los que le ha conducido su vida, y percibimos que aún se quieren pero que es imposible que estén juntos porque él vive para el beisbol.

Y los flashback… solamente voy a decir que están totalmente justificados, que explican el por qué del comportamiento de Beane y remarcan la dignidad cómo persona que tiene Brad Pitt, demostrando que admite ser un tipo bien adentrado en la cuarentena y permite compartir papel con un chico joven. Además de ser uno de los recursos más usados en la historia del cine que mejor a aguantado los tirones de la modernidad y el deconstruccionismo, si se usa bien, (como es este caso) es eficaz e indispensable.

Y nada más que decir. Sobre la peli que es buena, no muy buena ni indispensable, pero buena. Que Brad Pitt hace un papel de Oscar. Que Jonah Hill debería aparecer un poco más. Y que es una pelúla honesta, va de lo que es y eso, hoy en día es mucho decir).