Hum 4

Odio los amigos de usar y tirar. Odio que la gente se piense que hoy somos amiguísimos, nos llevamos muy bien, te cuento mis cosas, me cuentas las tuyas, me aconsejas, te recrimino, me apoyas, te lloro y mañana no me acuerdo de que existes y si lo hago es por casualidad, porque necesito un favor muy gordo y creo que tú me lo puedes hacer o porque me siento solo y sé que tú estarás ahí. Así no funcionan las cosas. Los seres humanos no somos esa tuerca que ayer sujetaba un tornillo y que hoy guardas en un cajón por si acaso mañana te hace falta.

e-mail enviado ante una propuesta de mi ex-empresa.

Te voy a contestar y te pido disculpas por no haberlo hecho antes. Pero es que estuve deliberando y tenía sentimiento encontrados.
No voy a colaborar con vosotros. ¿El motivo?. No estoy dispuesta a seguir trabajando por adelantado. Nunca me ha importado el dinero (en gran medida), pero me han hecho ver que lo que no puedo permitirme es ir a trabajar para vosotros adelantando mi trabajo y mi dinero. Porque los desplazamientos a Oviedo me los pago yo, igual que las comidas. Por un lado debo agradecer que me dejarais la tarjeta del párking los días que fui a ayudar con los xml. Por otro debo decir que gasté gasoil y comida y me metí 6 viajes de 45 km cada uno, que poco o mucho, son km que yo me he comido sin recibir ni un euro por ello. Igual que los días que fui a cambiar cd’s. Días en que incluso mentí sobre la naturaleza del trabajo y sobre lo que se me pagaba porque si no tendría que aguantar las charlas de mi padre. Me sabe mal decir esto, pero el principal motivo que tengo para no hacer esta colaboración con vosotros es no sentir que mi trabajo se remunera adecuadamente. Aún tengo sentimientos de incredulidad al saber que no se me deben vacaciones, ni liquidación ni nada de nada. Como personas no tengo nada en contra de vosotros, y menos de ti. Pero en ese sentido si. Pagáis siempre… pero quizás demasiado tarde. Yo tengo la conciencia tranquila porque creo que cumplí con mi contrato, ¿pude haber hecho más? seguramente, pero también mucho menos.
Así que mi respuesta es la misma que la de Dani, si no hay dinero yo no escribo ni una letra. Y apostillo otra cosa (aunque en el fondo me joda decirlo así) si no se me paga lo que se me debe del mes de agosto, de las 3 semanas de vacaciones que no disfruté y la liquidación (sea mucha o poca es mía) no escribiré nada. Y lo de las horas extras igual lo dejamos pa prao porque ya sería pedir peras al olmo.
Siento de veras haber dicho esto y haberlo hecho por este medio. Debería haber cogido el teléfono y haber dado la cara. Pero como en el fondo soy más blanda de lo que parece me daba que si lo hacía me acabaríais convenciendo y he prometido que ya no más. Así que… espero que os vaya bien. Y no es una ironía. Hubo cosas malas pero también las hubo muy buenas.Rebeca.

Pequeño vals vienés (Federico García Lorca)

“En Viena hay diez muchachas,

un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas.

 

Hay un fragmento de la mañana

en el museo de la escarcha.

 

Hay un salón con mil ventanas.

 

¡Ay, ay, ay, ay!

 

Toma este vals con la boca cerrada.

 

Este vals, este vals, este vals, este vals,

de sí, de muerte y de coñac

que moja su cola en el mar.

 

Te quiero, te quiero, te quiero,

con la butaca y el libro muerto,

por el melancólico pasillo,

en el oscuro desván del lirio,

en nuestra cama de la luna

y en la danza que sueña la tortuga.

 

¡Ay, ay, ay, ay!

 

Toma este vals de quebrada cintura…

 

En Viena hay cuatro espejos

donde juegan tu boca y los ecos.

 

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

 

Hay mendigos por los tejados,

hay frescas guirnaldas de llanto.

 

Ay, ay, ay, ay!

 

Toma este vals que se muere en mis brazos.

 

Porque te quiero, te quiero, amor mío,

en el desván donde juegan los niños,

soñando viejas luces de Hungría

por los rumores de la tarde tibia,

viendo ovejas y lirios de nieve

por el silencio oscuro de tu frente.

 

¡Ay, ay, ay, ay!

 

Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.

 

En Viena bailaré contigo

con un disfraz que tenga

cabeza de río.

 

¡Mira qué orillas tengo de jacintos!

 

Dejaré mi boca entre tus piernas,

mi alma en fotografías y azucenas,

y en las ondas oscuras de tu andar

quiero, amor mío, amor mío, dejar,

violín y sepulcro, las cintas del vals.”