Promesa

A veces cumplir una promesa se hace muy difícil. Pero bueno. Como lo prometido es deuda y yo soy una mujer de palabra… cumpliré mi promesa cueste lo que cueste. O, por lo menos, lo intentaré con todas mis fuerzas.
P.D. Por favor, pido que no me lo hagan tan difícil.
😉
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Vosotros lo habéis querido

Escribe, escribe, escribe que tienes el espacio abandonao. Ya os dije que aquí escribo lo que me sale en el momento en que me sale. Tanto pedir tiene sus consecuencias. No sé de qué escribir. Así que escribiré sobre un tema que ha salido esta mañana en el curro.
El amor.
Tranquila Nieves que no voy a meterme contingo.
Voy a hablar de mí. De por qué nunca nadie me ha importado lo suficiente como para significar un punto de inflexión en mi vida. Es mentira. Es una mentira como una casa que, a fuerza de repetirmela como si fuese un mantra, ha acabado por convertirse en realidad. A mis 27 años contabilizo un total de 2 personas que han hecho que, en su momento, me replántease mi vida.  Y no estaba dispuesta a hacerlo. Tampoco ahora lo estoy. Ese es mi problema. Me lanzo de cabeza a cualquier cosa y en cualquier momento mientras no sea algo duradero. En el momento en que veo que la cosa se pone seria y que tengo que cambiar (mi forma de vida, mi percepción del mundo, lo que sea…) me espanto y me autoconvenzo a mí misma de que no merece la pena, de que no le gusto tanto a él como para apostar por esa historia, etc. Una vez decidido esto me hago a la idea de que no me importa, de que estoy mejor así y de que mi corazón es tan frágil que no puedo permitir que nadie tenga acceso porque puede romperse.  Y hay veces en que bajo la guardia y entonces me vengo abajo. Pasa pocas veces pero pasa. Y en esos momentos me aislo porque no quiero que nadie me pille con la guardia baja. Me aislo y recuerdo, y con ese recuerdo construyo una nueva coraza que hace que compare a todos los que vengan detrás con el último al que le dejé entrever mis verdaderos sentimientos. Y como lo he idealizado para autodefenderme de un ataque que nunca sucedió, todos salen perdiendo y yo sigo diciendo que nunca nadie me ha importado tanto como para amarle, cuando sé que eso es mentira.

La mierda

Es hora ya de que digamos que estamos hartos de la política. Es hora ya de que les hagamos saber que ya les hemos pillao hace tiempo y que sabemos que son todos la misma mierda. Ya hace años que no hay ni izquierda ni derecha ni conservadores ni liberales. Lo único que pretenden es estafarnos, unos con buenas palabras otros a cara descubierta. El gobierno anda como una pita sin cabeza danod vueltes atorao, sin saber qué coño hacer. Y la oposición se dedica a criticar todo lo que hace el gobierno pero sin proponer soluciones. Visto el panorama lo mejor será que nos resignemos y que en las próximas elecciones votemos al partido antitaurino, o los verdes o quien sea con tal de que no sea a ellos. Pa que se lo tengan menos creído. Y los expresidentes… los expresidentes… no quiero hablar de los expresidentes porque me enervo demasiado.