Jodida pero contenta

Miércoles 22:30 de la noche, bar "Inopia", Pola de Laviana. Yo sentada en un taburete de la barra, el Barça eliminado, perdiendo 1-0 con el Chelsea. Yo sufriendo como una perra, últimos minutos del partido, ¿pita final no pita? Minutos de descuento, ya no me acuerdo si cuatro o cinco, una barbaridad de ellos. Vamos chicos, todavía podemos, venga. Dos tiros, nada. Contra del Chelsea, nada. Se acaba el tiempo, rechace, Eto’o, Messi (¡Tira tira!), Iniesta (huy huy huy) GOOOOOOOOOOOOOL. Se desata la locura. Me abrazo con Tefa celebrándolo y comenzamos a saltar. Viene Piper y saltamos los tres… Me desequilibro en el salto y caigo sobre el pie torcido. Al suelo. Un dolor muy fuerte, desde el dedo gordo hasta la cadera… Vienen a levantarme, no puedo, les digo que me dejen un segundo quieta. Me toco el pie. Pufff. La cagué, lo tengo hinchado como un melón. Me levanto (alguien me ayuda, no sé quién), no veo nada sólo me duele. Un dolor sordo, palpitante y que llena mi cabeza de color rojo. Aprieto los ojos, me duele, mucho. Fran me pregunta si me lleva al médico, tiene el coche cerca. Le digo que sí. Me apoyo en Tefa para salir del bar, saltando a la pata coja. Tefa fue a avisar a mi madre y luego nos fuimos al médico. Cuando me vieron el pie me dijeron que tenía que ir al hospital a hacer una radiografía, así que esperé a que llegara mi padre con el coche y nos fuimos él, mi madre y yo a Villa. Por el camino fueron montándome un cristo… yo pasaba. Llegamos a Villa, un celador vino con una silla de ruedas, pero yo me bajé del coche y entre por la puerta, saltando a la pata coja, antes de que él pudiera acercarse.
– Chica, eres demasiado nerviosa, siéntate antes de que te manques más.
Me senté en la silla, me llevaron a una oficina a dar mis datos, cuando conté la historia de ese pie (Ponferrada, Navidad, etc…) me miró atónito.
– ¿Ves? Ser demasiao valiente trae consecuencies, si hubieras sanao el pie la primera vez como Dios manda, ahora no taríes aquí.
Me callé, probablemente tuviera razón. De ahí a la sala de espera, una enfermera de Laviana andaba por ahí, yo estaba de buen humor, ¡qué coño! el Barça había conseguido una victoria épica y el pie ya no me dolía tanto, solamente palpitaba. Así que me dediqué a lucir mi buen humor con todo el personal de urgencias que se acercaba a mí. Creo que no hubo ninguno que no pasara a verme. les contaba las historias de mi pie y se partían el culo. En rayos me puse a lucir pierna, y en la consulta me pusieron en bragas, me escayolaron y hasta ahí todo bien. Me escayoló una médica muy joven, de unos treinta años, que era del Madrid, coña tras coña hasta que llegó un enfermero y me dijo que tenía que pincharme todos los días (los 21 que iba a estar con la escayola) en la barriga para evitar la flebitis. Ahí se acabaron las bromas, me puse pálida. Se acercó a mí con la jeringa preparada y otra enfermera me levantó la camiseta. Con la mano derecha agarré la mano del enfermero y con la izquierda me bajé la camiseta.
– Un momento, ¡para! Espera, ¿no hay pastilles o algo?
– No, venga que mira que aguja más pequeña.
– Para para, déjame que me mentalice
– Que no te vas a enterar…
– Pero por un acto reflejo igual te casco una ostia
Caras de asombro y mi padre escojonándose de risa
– Bueno… no digo que te vaya a pegar pero pué escapáseme…
Ahora reían todos.
– Venga, pincha
Me agarré a los brazos de la silla y no sentí nada. Después, cuando sacó la aguja sí que me enteré, el sitio donde había estado picaba y ardía un poco, pero bueno… tampoco me iba a morir por eso. En peores plazas toreé.
Y poco más que contar. Ya no me acordaba ni de cómo había sido el gol. Hablé con mi jefe y decidí no ir ni jueves ni viernes a trabajar, estar hasta el domingo en reposo absoluto (o lo que eso significa para mí, que soy un poco culo inquieto) y empezar a trabajar el lunes. Ayer ví el gol todas las veces que pude, lo ví en los deportes de todas las cadenas, en internet, incluso me lo contaron. Y cada vez me importaba menos la pierna… estamos cerca del triplete. Y entonces llegó la hora de pincharme… se había creado una gran expectativa, mi madre, Conchi, Maki, Tere, Aroa, Tefa y Pablo… todos mirando. Aroa dice que me la pone ella, y se va a lavar las manos… se acerca a mí con la jeringa en la mano… la miro, me miro… Uffff. La paro. Pone la jeringa en mi barriga, le agarro la mano.
– Espera…
– ¿Qué pasa?. Venga mujer que no te vas a enterar.
– No, pera. Voy a pinchame yo.
Todos mirando, cojo la jeringa, me la pongo en la barriga, respiro y me la clavo. Un segundo de indecisión con la jeringa clavada a la derecha de mi ombligo y ña determinación cobra fuerza. Empujo el émbolo y meto todo el puto líquido dentro de mí. Saco la aguja y a tomar por culo. Lo conseguí. Me siento orgullosa de mí misma. Pero me tiemblan las manos y me palpita el corazón… Aún así… Lo peor es que hoy lo tengo que hacer de nuevo, y mañana, y pasado mañana, y pasando pasao mañana…
Espero que este miércoles ganemos la copa del rey. Me lo deben.
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4 Respuestas a “Jodida pero contenta

  1. Que Dios es madridista ya lo pensé yo varias veces… Pero que perdemos 2-1 grrrrrrr. Yo creo que ganamos 1-0 con gol de Henry

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