Slumdog Millonaire

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Revolutionary Road

Voy a decir poco. Leonardo Dicaprio me gustó, me gustó mucho. Y creo que eso, dicho por mi parte, ya es mucho decir a favor de una película. Está muy bien, pero te da una verdadera paliza emocional. Ostia tras ostia desde el minuto 5. Aún así merece la pena, y mucho, ir a verla. Por cierto, Kate Winslet va a ser grande, va a ser muy grande.

El curioso caso de Benjamin Button, otra vez

Sé que puede resultar pesado y agobiante, pero ante el poco caso que me han hecho todos mis conocidos, me veo obligada a escribir de nuevo sobre esta película. A ver si consigo que vayan al cine. De momento sólo fue una persona, una compañera de trabajo que tiene encefalograma plano y, por lo tanto, no cuenta. Veamos ¿por dónde empiezo?.
Empecemos por decir que Fincher ha marcado un punto de inflexión en la historia del cine, habrá un antes y un después de esta película. Quizá no repentino pero sí que se notará de manera gradual. Ha consolidado un nuevo estilo, una visión del cine como arte total y definitivo. Ha abierto las puertas a un futuro que ya no se ve tan digital y que ya no extermina a los actores de carne y hueso como base principal de una historia edificada sobre efectos digitales. Romper parámetros, casillas y convencionalismos no es fácil. Pero Fincher estaba acostúmbrado a hacerlo. A lo que no estaba acostúmbrado era a aúnar las buenas críticas con el respaldo unánime del público. Con esta película lo ha conseguido. Y se lo merece. El público se encuentra con un guión de rasgos fuertes, una historia bien engarzada y cuyo hilo fundamental de unión es un hecho ficticio que suprime la posibilidad de incredulidades o escepticismos sobre el desarrollo de la historia. Si aceptas que Benjamin rejuvenezca en lugar de envejecer (y debes aceptarlo en los primeros 15 minutos) estás preparado para olvidarte de todo y creerte de pe a pá la historia completa, concentrando toda tu atención en el amor imposible entre dos personas que marchan por el mismo camino pero en sentidos diferentes. Hay un punto en ese camino en el que ambos coinciden, y ahí es donde la película podría caer en el melodrama telefílmico, pero Fincher no se regocija en el amor, la pasión o la pérdida. Esta, en el fondo, no es la historia del amor imposible, si no la historia de una vida extraordinaria y de un hombre extraordinario, y de cómo ese amor marca todos los aspectos de su vida. Así que ese punto en medio del camino, es sólo una etapa más en el intento de contarla vida de un hombre en poco menos de tres horas. La línea de narración establecida es compleja pero agradecida porque une momentos de históricos con el drama íntimo que viven sus personajes, penetra en los entresijos íntimos de la historia, y sale de ellos, cuando lo desea y con un dominio de los tiempos y una sencillez absolutos.
El diseñador de producción, diseñador, director artístico, etc… ha sido (o han sido), en su mayor parte, reemplazados por los diseñador gráficos, animadores, programadores y compañía. Pero bajo la supervisión total y absoluta de un artista. He aquí la importancia de la visión de Fincher, que recurre a los efectos digitales únicamente cuando de verdad los necesita, y que logra una fotografía perfecta, una dirección de arte perfecta, un montaje perfecto y una obra maestra del cine.
El trabajo de maquillaje es (en mi opinión) el mejor hecho que haya habido en película alguna jamás, se encarga de rejuvencer y envejecer a todo un elenco. Y no hay un ahora jóvenes y ahora viejos. No, sería demasiado fácil. El cambio es imperceptible, gradual, de tal forma, que la transformación se aprecia levemente sobre sus rostros. Es perfecto. En esos momentos, recuerdas, por ejemplo, "Brockeback Mountain" y te das cuenta de lo increíble que resulta el trabajo de caracterización en esta película.
La banda sonora está totalmente compenetrada con la trama, no desentona en ningún momento. Y el sonido es firme e inmejorable. Aunque sólo fuera por este apartado, ya habría que ir a verla al cine.
La actriz negra que encarna a la "madre" de Benjamin hace un papel encomiable. Un personaje lleno de vida pero rodeado constantemente de muerte. Cada uno de sus movimientos y su andar, glorioso y eterno, son todo un canto a la creación. Literatura corporal pura y dura. (¿Por qué no se merece un Oscar ella y sí Penélope Cruz?). De Brad voy a decir poco, porque será tentador descalificar todas mis opiniones basándose en mi adoración por este hombre. Pero sí diré que difícilmente alguien encarnará a un niño de ocho años encerrado en el cuerpo de un hombre de ochenta con la ternura, la curiosidad, la emoción, y el cariño con los que él lo ha hecho. Cada una de las miradas de ese anciano/niño son un grito a la vida, son un llamamiento a la esperanza.
Lo que vemos en "EL curioso caso de Benjamin Button" es un conjunto de ciencias y artes; de acción real, maquillaje y efectos digitales, dominados por un demiurgo de mano firme. No es psoble separar una cosa de la otra según la forma en la que se ha elaborado cada punto. Lo que vemos es una obra de arte que transforma cuentos en realidad y fábulas en vidas.
Para el cine (para los que hacen las películas, en especial para quienes las pagan) el mensaje está muy claro: NO HAY VUELTA ATRÁS, ESTE ES EL FUTURO. Para el público, la cuestión es más sútil y complicada porque estamos ante una película compleja. Una película que disecciona el tiempo. Y el tiempo es uno de los factores más importantes de una vida, el cómo usarlo es a menudo algo difícil de discernir puesto que el tiempo no es algo contra lo que debamos o podamos luchar, sino el escenario sobre el que desarrollar nuestras luchas. Un escenario infinito, una percepción, en la cual la vida aparece y desaparece constantemente. Los minutos, las horas y los años, son la fórmula en la que administramos nuestra existencia. Y resulta que la existencia de cada cual es distinta. El mensaje más importante que yo saco de esta película (y dicho por el propio Benjamin) es: "Vivir la vida que queramos, y si no nos sale bien, tener el valor de volver a empezar", total, mientras haya tiempo, hay esperanza.
Y ahora a ver si vais a verla. Yo me he dejado los dedos y medio cerebro escribiendo esto de la que, para mí, es la mejor película de la historia del cine.Es CINE.

SNL 2º asalto

Que echen a la puta calle a los técnicos de sonido de Saturday Night Live. Que echen a la puta calle al realizador. Que echen a la puta calle al cámara… Por dios!!! todo lo que no salió mal la primera vez, salió mal esta segunda. La actuación musical se vió pero no se escuchó (consiguieron arreglarlo para los últimos 20 segundos de canción), se les cayó una cámara, pinchaban cámaras que estaban fuera de foco, se oía hablar a los técnicos… un desmadre padre. Y encima Paco León salió muy poco. No es por quejarme, pero Resines salió en unos cinco scketch y Paco León salió en tres. Y encima pusieron "ANUNCIOS". Y tienen la cara de intentar camuflarlos poniendo un ventanita en la que se veía lo que estaban haciendo, lo que me cabreó aún más porque vi la transformación de Paco León y de Ramón García y me quitaron el momento sorpresa. La alegría en casa del pobre dura muy poco. Era demasiado pedir un programa en directo, que tuviera éxito y fuera bueno, que durara una hora y que no pusieran anuncios. 16 anuncios, lo que equivale a unos 8 minutos menos de programa. Menos mal que los actores sacaron pecho y dieron la cara. Me ratifico en que las noticias del Saturday me gustan mucho y hoy hubo una pieza con Manu Carreño y el equipo español masculino de natación sincronizada que me hizo partirme el culo. Así que… volveré a ver el programa la semana que viene. Soy así, un poco masoca. ¿No lo había dicho ya?

El curioso caso de Benjamin Button

"Me llamo Benjamin Button y nací en extrañas circunstancias". Así empieza Benjamin a contar su historia antes de que se le olvide.Y esa historia, la historia de Benjamin es la película más perfecta que he visto en mi vida. Al contrario que en otras películas, aquí, los efectos digitales (que los hay y muchos) se notan poco, y si se notan (o el ojo los ve), no estorban, no distraen, no se recalcan. Están ahí de meros acompañantes. Para que la historia, la foto y la escenografía luzcan más. Cada uno de los planos de esta película era necesario, cada uno de los extras, de los secundarios, de las líneas narrativas, de los prólogos, de los epílogos, cada una de las palabras que Benjamin pronuncia en off, eran absolutamente necesarios. Puede haber alguien que diga que sobra la parte (a partir de aquí SPOILER) del hospital de Nueva Orleans durante el Katrina. Puede que esa forma de estructurar la película en continuos flashbacks se pueda discutir y puede que la película se pudiera contar, perfectamente, igual de bien sin el presente. (Puede que a mí me gustara más, si eso es posible). Y puede que aquí (en los momentos del presente anteriores a cada uno de los flashbacks) no haya una investigación a lo "Ciudadano Kane" y sea redundante y obvio todo lo que se cuenta, pero hay tal cantidad de sentiminetos encontrados, de rencores, amores y pérdidas que perderse un segundo de la actuación de una irreconocible (gracias al maquillaje) Cate Blanchet, sería poco menos que un sacrilegio. Del resto, de un Brad Pitt increíble (¡por fin!) y demás, no voy a decir nada. Para que os resulte tan maravillosamente maravilloso (sé cómo suena pero ahí se queda) como me resultó a mí. Esta película sólo tiene un pero, que nunca más voy a poder verla por primera vez.

Saturday Night Live

Me tragué el programa enterito y sin pestañear. Estaban nerviosos pero les salió todo perfecto. Me reí, y hacerme reír a mí con un programa de tv o con unapeli cómica es complicado. Aunque me sobraron algunas cosas, lo de Fran Perea (salvo en el scketch? de la crema para penes, que se salva) y el Dani Martín que va de guapo y tío de barrio y es lo más pijolandia que me he hechao yo a la cara en muchos años (¿alguien entendió algo de lo que cantaba? ¿o es que el tío hace coomo todo dios cuando vamos al karaoke y lo que hacemos es decir letras sin sentido pero intentando llevar el tono?). Dos momentos increíbles, la aparición del gran Pepe Viyuela haciendo de presentador de programa japonés al más puro estilo Los Simpson (cómo decía la canción, cuando fueron los mejores) y el hermanamiento entre judíos y gaditanos en las noticias del saturday. Cómo me reí. Qué grandes Secun y Edu. Cómo añoraba a mi adorada Eva Hache, la hora de irse a la cama es más triste cada día sin su programa. A Gorka le cogí cariño en "Vaya semanita" y en "Cuestión de sexo" me enfadé con los de la serie por desaprovecharlo de esa manera, pero aquí está espléndido (que grande en el scketch? del restaurante italiano), con la otra mujer (que no me acuerdo de cómo se llama) me reía mucho en el programa de Corbacho ("Homo Zapping") creo que de ahí lo mejor que salió fue ella y Paco León. A Edu Soto le tenía tirria. El Nen me repugnaba, me resultaba cargante y pesadísimo, y Mortadelo… Mortadeloooooo… pero hoy me he reconciliado con él y con el mundo. Y a Secun de la Rosa… le quiero. Me encanta, me lo llevaría a vivir conmigo. Mientras veía el programa pensaba en lo grande que sería que ficharan a Malena Alterio y a Paco León (que espero que se largue rápido de "Aída" porque esa serie sin la Machi está degenerándose a pasos agigantados, sólo falta que los de siete vidas se muden a vivir a Esperanza Sur y ya la habrían pervertido del todo). Si los ficharan a los dos ya sería completamente feliz. Buenas noches y buena suerte.;)