Adiós Paulie

Cuando llegue a casa cuelgo un poema sobre los muertos que me mola. Porque aunque tenga asumido desde bien pequeña que la muerte forma parte de la vida, hay veces que me jode muchísimo que alguien se muera. Cuando es joven me jode mucho por las cosas que todavía le quedaban por hacer y cuando es viejo me jode si muere de una enfermedad, luchando por su vida cuando tendría que estar tumbado al sol y no despertarse. Y algunas personas no se merecen sufrir. La enfermedad es cobarde, sucia y tramposa. Nos quita la dignidad de ser persona y nos reduce a pozos de dolor sin fondo. Paul Newman no se merecía sufrir. No se merecía morir así. Y con 83 años. Que a mí hasta me parece joven. Un hombre que hizo tanto por tantas personas. Podría decir que fue grande por sus películas pero eso todo el mundo lo sabe. Fue más grande por estar casado con la misma mujer durante más de cuarenta años, por hacerse piloto de coches y llegar a los setenta años compitiendo, por vivir en un pueblo donde todo el mundo le llamaba Paul y los que le trataban a menudo Paulie, por hacer salsas y comidas caseras, lograr convertirlo en un negocio rentable y donar todos los beneficios a los más desfavorecidos, por tener un campamento de verano para niños con problemas, por tener los ojos azules más bonitos de la historia del cine (que me perdone Brad), por ser una persona normal en un mundo anormal. Por todo eso adiós Paulie, te has ido pero tú recuerdo se quedará aquí como sólo los grandes lo consiguen. Y ya nos quedan pocos. Habrá un día en que no haya grandes leyendas del cine, sólo rostros vacíos y ojos vacuos que vendan revistas y luzcan orgullosos sus cuerpos perfectos a base de cirugías. No quedarán hombres y mujeres de carácter, que con su sola presencia llenan una pantalla sin necesidad de más adorno, no por ser más o menos guapos, sino por impregnar de autenticidad cada uno de los planos. Una sola de las miradas llenas de odio y rencor que Newman le echaba a la Taylor en “La gata sobre el tejado de zinc” ya hace que cada vez que uno de los actorcillos guaperas mira a cámara nos apetezca pegarle un tiro para acabar con su sufrimiento y con el nuestro propio al tener que contemplarles. El único consuelo es que parece que Dustin Hoffman, Robert DeNiro y Al Pacino, siguen en buena forma… pero no nos olvidemos de que ya van a entrar en la setentena… y sir Hopkins o Conery o Eastwood o Spielberg o Ford, si me apuro añado a Tom Hanks… el día en que todos ellos están muertos una gran parte del cine habrá muerto para mí.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s