El privilegio es nuestro

Pues eso. Al parecer una de las últimas cosas que el gran Paul dijo antes de morir fue: "Mi vida ha sido un privilegio". Pues no Paul, te equivocas. El privilegio ha sido nuestro, el privilegio ha sido que en un mundo tan cabrón e hipócrita como este (y más si nos cernimos sólo al mundio del cine) haya existido una persona como tú. Que grande fuiste, que grande eres y que grande serás, porque tú recuerdo no se debe perder. Ojalá aprendiesen los demás a ser cómo tú. Ojalá los Pe y los Bardem de este mundo fueran un poco más como tú, que hacías sencillas las cosas difíciles y que intentaste que el mundo en el que tú vivías fuese mejor. En eso gastaste la pasta y no en largarte de vacaciones a una isla del pacífico donde nadie te pudiera ver porque te creías mejor que los demás. Pos eso… que no lloro porque me da vergüenza, pero…

Anuncios

Peña Roberto Canella

Por circunstancias de la vida conozco a este chaval, por circunstancias de la vida juega en el sporting, por circunstancias de la vida le hicieron una peña y por circunstancias de la vida me propusieron hacerme socia y, por circunstancias de la vida, me hice socia. Yo soy del Barça pero hay un hueco para el Sporting y hoy lo vi. Cena de inauguración de la peña a las nueve de la noche. Aparece Quini cuando yo ya me había pimplado tres cervezas, aplausos, gritos, besos y fotos, luego Pedro (¡Qué bueno está el cabrón! y eso que yo no le conocía) y luego Rober, collejas, besos, abrazos, bromas… Y ocho cervezas más tarde me he venido a casa a dormir la mona porque ya estoy un pelín contenta. Y, aunque no lo parezca, mañana trabajo. ¡Viva el Sporting! y ¡Viva Rober Canella!.

“A ti, Dios de los muertos”

A ti, Dios de los muertos,
donde quiera que estés.
A ti va mi clamor.
Como el fragor del trueno,
como el redoble hondo
de la ola que rompe,
como el gemir del viento.
Si tienes alma escucha,
allí donde te encuentres,
siquiera sea el eco
de la voz con que grito.
Escucha simplemente
el suspiro, el lamento,
la queja y el rugido
de tanta carne muerta
de tanto hediondo cuerpo.
Sembrada está la tierra
-honda macabramente-
de trigo humano yerto.
¡Oh Dios! ¿No oyes los gritos?
¿No llega hasta tu olfato
hedor de cementerio?.
Si tú hiciste las flores,
¿por qué humillas la carne
de los pálidos muertos?.
Si hiciste los crepúsculos,
¿por qué las calaveras
tienen los ojos huecos?
¿Dónde te escodes, Dios,
cuando el hombre que hiciste
se deshace en el cieno?.
¿Dónde cuando da asco?
¿Dónde cuando hecho tierra
es pisado en el suelo?
El hombre hecho a tu imagen,
cuando la muerte llega
queda tendido y quieto.
Lo que fue hermosa línea,
misteriosa belleza,
gracioso movimiento,
yace sobre una sábana,
convertido en “los restos”.
Entre salmodias tristes,
y entre lúgubres negros,
andando va el cortejo
hasta la fosa húmeda,
inconfortable y sola,
donde arrojan el cuerpo.
¡Oh Dios! ¿Dónde te ocultas
que no sientes congoja
llegado este momento?
¿Dónde vuelves los ojos
que no te llore el alma?.
¿Dónde escondes el cielo?.
Te grito por ellos,
por los miles y miles.
Te grito porque siento
toda la angustia cósmica,
la postración y el frío,
el pavoroso encierro,
la podredumbre hedionda,
la soledad, la ruina,
el horror, el silencio,
la nada y el olvido,
la incógnita tremenda
de millones de muertos.

Adiós Paulie

Cuando llegue a casa cuelgo un poema sobre los muertos que me mola. Porque aunque tenga asumido desde bien pequeña que la muerte forma parte de la vida, hay veces que me jode muchísimo que alguien se muera. Cuando es joven me jode mucho por las cosas que todavía le quedaban por hacer y cuando es viejo me jode si muere de una enfermedad, luchando por su vida cuando tendría que estar tumbado al sol y no despertarse. Y algunas personas no se merecen sufrir. La enfermedad es cobarde, sucia y tramposa. Nos quita la dignidad de ser persona y nos reduce a pozos de dolor sin fondo. Paul Newman no se merecía sufrir. No se merecía morir así. Y con 83 años. Que a mí hasta me parece joven. Un hombre que hizo tanto por tantas personas. Podría decir que fue grande por sus películas pero eso todo el mundo lo sabe. Fue más grande por estar casado con la misma mujer durante más de cuarenta años, por hacerse piloto de coches y llegar a los setenta años compitiendo, por vivir en un pueblo donde todo el mundo le llamaba Paul y los que le trataban a menudo Paulie, por hacer salsas y comidas caseras, lograr convertirlo en un negocio rentable y donar todos los beneficios a los más desfavorecidos, por tener un campamento de verano para niños con problemas, por tener los ojos azules más bonitos de la historia del cine (que me perdone Brad), por ser una persona normal en un mundo anormal. Por todo eso adiós Paulie, te has ido pero tú recuerdo se quedará aquí como sólo los grandes lo consiguen. Y ya nos quedan pocos. Habrá un día en que no haya grandes leyendas del cine, sólo rostros vacíos y ojos vacuos que vendan revistas y luzcan orgullosos sus cuerpos perfectos a base de cirugías. No quedarán hombres y mujeres de carácter, que con su sola presencia llenan una pantalla sin necesidad de más adorno, no por ser más o menos guapos, sino por impregnar de autenticidad cada uno de los planos. Una sola de las miradas llenas de odio y rencor que Newman le echaba a la Taylor en “La gata sobre el tejado de zinc” ya hace que cada vez que uno de los actorcillos guaperas mira a cámara nos apetezca pegarle un tiro para acabar con su sufrimiento y con el nuestro propio al tener que contemplarles. El único consuelo es que parece que Dustin Hoffman, Robert DeNiro y Al Pacino, siguen en buena forma… pero no nos olvidemos de que ya van a entrar en la setentena… y sir Hopkins o Conery o Eastwood o Spielberg o Ford, si me apuro añado a Tom Hanks… el día en que todos ellos están muertos una gran parte del cine habrá muerto para mí.

“Plutón B.R.B.nero”

Ayer se estrenó en “la2” la primera serie de ciencia ficción española. Está dirigida por Álex de la Iglesias y es bastante cachonda y con mucha, mucha mala leche. Es entretenida aunque, a veces, a mi me resulta demasiado absurda y algunos de sus actores no deberían haberlo sido nunca.
Os dejo la dirección del blog que de la Iglesia escribió durante el rodaje:
plutonbrbnero.blogspot.com
Lo que más me gusta de esta serie es este blog.

“Amanecer de los muertos”

Voy a escribir sobre zombis. Y espero que no se me haga largo porque no es lo que pretendo.
Iba a escribir sobre “La rebelión de las máquinas” porque hace poco leí un artículo que la dejaba, a ella y a Stephen King, por los suelos. Pero no me apetece. Soy fan (casi) incondicional de Stephen King y me encanta el cine de terror de serie B o Z, o lo que sea, me da igual. Por lo tanto no voy a intentar modificar los gustos de alguien enfrentándolos con los míos.
En estas estaba cuando hablando con un colega salió en la conversación la peli que da título al post, “Amanecer de los muertos”, dirigida por Zack Snyder. Un remake que supera, con mucho (muchísimo) a la peli de Romero.
Desde el primer plano, hasta los que intercala en los títulos de crédito del final, consigue mantenerte en tensión durante 105 minutos. Y eso es un logro nada desdeñable. No voy a hablar de cuestiones técnicas, de elección de planos, de giros de guión, de actuación, de fotografía… no lo haré.
Quiero hablar de la emoción que me hizo verla 16 veces (con la de ayer) y que, posiblemente hoy, en cuanto termine este post, alcance las 17.
Quiero gritar: ¡¡¡corred, corred, corred!!!.
Quiero atravesar, con el mango de un mazo de crickett, la cabeza de uno de esos seres y salpicarme con su hedionda sangre.
Quiero ver las mutilaciones, las heridas, la sangre coagulada, los ojos vacíos pero al mismo tiempo llenos de odio irracional, el tembleque, las bocas sedientas, las uñas desgarradoras…
Quiero ser una heroína capaz de matar y de morir con tal de no dejarme atrapar, capaz de atravesar una ciudad consumida evitando todos los peligros o enfrentándome a ellos. Quiero tener de novio a un muchachote inteligente que discuta conmigo sobre cómo sacarnos de los aprietos en los que nos metamos y con el que rivalizar por ver quién se arriesga más y es más valiente. Y a quien darle besos con lengua bajo una explosión con cientos de zombis desmembrados a mi alrededor mientras el viento azota… (¿el qué?, mierda, no tengo melena)… da igual. Mientras el viento azota nuestros rostros sudorosos y cubiertos de sangre ajena.
Quiero eso y más, mucho más.
Pero mientras tanto me conformo con ver la película y emocionarme y pasar miedo, y llevarme sustos, y sentir asco, y pena.
No todo eso aparece en la película (mucho sí) pero es lo que le apetece a una después de verla si no es miedosa y no opta por cagarse de miedo cada vez que abre una puerta porque ha oído un ruido.
Pos eso. Que la veáis, que os la recomiendo a todos. Si no os gustan las pelis de miedo o los zombis… da igual… fijo que os entretiene.
Y que conste que las partes que más me gustan de la peli es cuando no hay lucha directa con ningún zombi.
Qué pena que después de esto hiciera “300”, debería haber seguido con el cine de terror. Hay tan pocos que sean buenos…