Nick Berg

Me pasé to la mañana dando vueltes por internet. Quizá sea carne de psiquiátrico porque soy una adicta a la sangre, a los monstruos, a los asesinos en serie, a los demonios, a las maldiciones… En fin. Después de los exorcismos, las sectas satánicas y los sacrificios humanos caí en una página que muestra la decapitación de Nick Berg (el estadounidense de 26 años que fue decapitado en Irak por no se sabe quién, bueno, unos dicen que por la CIA y otros que por los insurgentes). Ví el vídeo, horrible, pero logré distanciarme de él lo suficiente como para analizar lo que me importaba (conspiraciones y “fallos” aparte) los gritos de Berg y sus movimientos. Igual no sabía que le iban a decapitar porque el tío está tan panchamente sentau mientras el asesino lee una declaración. Y cuando lu tiren al suelu pa decapitalu, en vez de retorcese o intentar facer algo, sólo grita y ye un grito monocorde, sin sentimientu, como si lu diese una puerta que chirría. Y como la decapitación se fae con un cuchillu, tarden bastante en separai la cabeza del cuerpu, y él grita y grita bastante, incluso cuando deja de gritar abre varies veces la boca. Pero no sé si ye el cadáver, por los movimientos del cuello al ser friccionau con el cuchillu, o Berg, que ya sin cuerdas vocales unidas a la boca intenta dar el últimu gritu.
La cuestión ye que me volvió la duda (siempre que lo veo me lo pregúnto), ¿sigues pensando cuando te decapiten?. Es decir, ¿tienes consciencia de que no tienes cuerpo y te mueres? Si es así… es la peor de las pesadillas. Hay mucho en la red sobre decapitaciones pero la mayor parte es mierda. Encontré un tratao científicu que diz que el cerebro tarda unos 7 segundos en consumir el oxígeno de la sangre y que ese es el tiempo que puede permanecer consciente una persona después de ser decapitada. La cuestión es que el trauma o shock causado por la decapitación puede hacerte caer en la inconsciencia incluso antes de que te seccionen el cuello. Según esto, sería posible que una cabeza fuera conciente y se considerara viva si le añadimos una bomba cardíaca (una artefacto que bombeara sangre al cerebro) y una bomba de oxígeno que le añadiera este gas a la sangre, es decir, un “cuerpo robóticu”. Me recordó a las cabezas de “Futurama” y a “Robocop”. En teoría puede hacerse, en la práctica… ¿nunca se hizo? Pues sí. En 1885 se decapitó a un violador y se le bombeó sangre a la cabeza desde un perro vivo. Le hablaron a la cabeza pero no dijo nada. Sin embargo si hubo movimientos perceptibles tanto de los párpados como de la boca y fijó la mirada en varios puntos durante unos 5 segundos, después todo paró. Hay más casos así, incluso un juez alemán que sufrió un accidente de taxi en el que el taxista resultó decapitado cuenta que este fijó la mirada en su cuerpo inerte y puso cara de asombro, después miró al juez, sus ojos reflejaron tristeza y murió. Y experimentos con ratas hacen ver que responden a estímulos durante 3 segundos después de ser decapitadas. Así que creo que sí que somos conscientes de que nos cortan la cabeza y lo que es peor de que ya nos la han cortado.
Dos reflexiones. Qué jodido sentir que te has echo un chinchón en la frente por el golpe de tu cabeza al caer y no poder tocártelo. Y qué triste que cada día nos parecemos más a un pollo loco.

Sigo aburrida

¡Joder qué vida!
Llevo dos días bastante aburridos. Ya terminé todos los guiones y estoy a la espera de correcciones y peticiones de ampliaciones que nunca llegan. Lo peor de todo es que tengo que hacer como si trabajara porque mi jefe insiste e insiste en que les de otra vuelta. ¿Qué coño de vuelta les voy a dar si ya los he enviao al ministerio y me dejaron muy claro que estaba cerrado y a la espera de correcciones?. Y no es que no se las haya dao antes de entregarlos. Algunos los corregí unas quince veces. En fin… mi jefe es un inepto.
Hoy la jefa de producción sentóse al mi lao a llamar por teléfono (tengo la mala suerte de estar en disposición de uno de los inalámbricos de la empresa que se coloca sobre mi mesa) y yo negra. La tía estuvo ahí durante unas dos horas y yo no podía hacer otra cosa que dar vueltes por lo que ya tenía hecho y mordeme la lengua pa no dormime (en ocasiones llegué a saborear mi propia sangre).
En alguna ocasión perdía la batalla y cerrabénseme los ojos, entonces Rubén tosía fuerte o me movía la mesa de una patada para que me despertara. Lo curioso es que luego me puse a contemplar a uno de los programadores (y webmaster) de la empresa, que se sienta frente a mi, y le estaba pasando lo mismo. El tío (le llamamos Javione) llevaba puestos unos cascos de los que tapan toda la oreja y tenía la boca abierta de tal manera que el labio inferior casi tocaba el teclado del ordenata. De vez en cuando se le cerraban los ojos y se le iba un pelín la cabeza hacia el pecho, aguantaba unos segundos así y después levantaba el tarro de golpe. Lanzaba una mirada furtiva a la jefa, miraba pa la pantalla y luego pa nosotros mientras soltaba una risita. Le miré varias veces, entre mordisco y mordisco a mi lengua. Y si yo misma no me hubiese estado durmiendo, me habría partido el culo de risa.
Pero lo pasé mal.
Encima en esta oficina hace un calor infernal. Tenemos todas las ventanas abiertas y no corre ni un poquito de aire. Menos mal que ya en diez minutos me piro. Espero que los del ministerio me contesten por lo menos el lunes (llevo esperando ya más de ocho días) porque si no me va a dar algo.
Quizás mañana deje de morderme la lengua y pase a pellizcarme los muslos.

Aburrimiento

Qué cosa tan puta el aburrimientu.
Pero gracies a él gané una apuesta hace 20 segundos.
Rubén, el compañero de trabajo que se sienta a mi izquierda, me apostó que no era capaz de partir un lápiz “Staedtler 2HB” de unos 8 cm de longitud con una sola mano. Me lo apostó porque aún no me conoce lo suficiente, si no jamás lo habría hecho.
Hice dos intentonas y lo dejé.
El lápiz era mucho más duro de lo que parecía y toda la oficina se partía el culo con mi fracaso.
Otros dos compañeros (hombretones de 100 kg) lo intentaron y no fueron capaces.
Estaba visto que no es que yo fuera una inútil, es que es complicado partirlo con una sola mano y sin hacer apoyo en ningún sitio.
Rubén no me dejaba en paz. Que si era una blandengue, que si no comía chorizu, que patatín, que patatán…
Entonces me mosqueé.
Los que me conozcáis ya sabréis que fruncí los labios y las cejas y resoplé.
Agarré el lápiz, lo monté sobre los tres dedos centrales de mi mano derecha e hice presión con el pulgar usando de punto de apoyo el meñique.
Empecé a enrojecer, mis compañeros se reían y el lápiz no se partía.
Inspiré profundamente, hice un último esfuerzo y… ¡¡¡CRACK!!! se partió en dos.
Sin decir nada he puesto las dos mitades del lápiz en un adorno con cristales de colores que hay encima de una mesa para que todo el mundo que entre en la oficina recuerde mi hazaña.
Todos se callaron la puta boca.
¡Qué sería de la vida sin estas pequeñas hazañas que nos hacen sentirnos tan grandes!

Un coche nuevu de 16 años

Ah, por cierto, compré el coche. Tien dieciséis años, ye gris, de tres puertes, de gasoil, con 110cv, elevalunas, cierre centralizado, cd, llantes de aleación… y cuando pases de 2700 r.p.m. marchai la eléctricidad del salpicaderu y deja de marcar revoluciones, velocidad y gasolina, a parte de apagásei to les lucines. Y la ventanilla del conductor haz un ruidu bastante molestu cuando la bajes y la subes. Y la llave solo vale pa arrancar y pa abrir la puerta del conductor (menos mal que ta centralizao que si no) y el frontal de la radio ta pegau con celo porque me lu arranco un amigu de mi padre y si pisaba un bache la radio diba a tomar por culo. Y a les llantes falteni unos cachos tremendos. Pero aún así ye míu, paguelu yo y anda de puta madre a parte de gastar muy poco. Toy encantá. Y ye un Golf, un Golf III de dieciséis años pero Golf al fin y al cabo. Y ¿qué pasa con el Golf? pues nada, que yo desde que tengo uso de razón siempre quise tener uno. No sé por qué. Pero me obsesioné con ese coche. De hecho siempre ahorraba calculando para el coche y decía… si el Golf vale 3 millones y medio de pesetes y yo tengo 25.000 pesetes… igual me dá pa una rueda. Y coses del destino. Tenía un dinero ahorrao y fui a preguntar por coches de 2º mano, dabáme igual la marca, el modelo, el añu y el color, yo solo quería un coche que andara. Enseñarónme unos cuantos pero eren tos demasiao nuevos y el más baratu era de 5.000 y picu euros. Tenía que gastar to lo que tenía ahorrao e incluso, en algunos casos, pedir al banco. Así que dije que no. El tío pregúntame que cuanto quiero gastar. Contesté que bastante menos. Y él dijo que tenía un Golf por 3000 €. Y me lu compré, en parte porque me dieron bastantes garantíes (que tengo que explotar pa la ventanilla y pa el salpicaderu), en parte porque el Golf siempre me gustó y en parte porque fue como si el destino, Dios, o el tío del taller me lu hubiera puesto ahí, en esi momento, a esi preciu, pa mí. (Que idiota soy). No pude dejalu. Ya pondré una foto de mi viejo “coche nuevo”.

Adiós Heath

Gustóme mucho “El caballero oscuro”, pa mi una de les mejores pelis de los últimos 10 años, y echaré de menos a Heath Ledger, podría haber llegao muy lejos.
Y ayer alquilé “Cloverfield” (“Monstruosos”), era una peli que tenía muchas ganas de ver, sobre tó después de que Dani me enviase el trailer, pero no sé por qué se me paso y con el tiempu fueron pasándoseme les ganes de vela. Doy gracies por no haber gastao 5€ en el cine pa ver eso. Creo que no deberíen haber hecho la película.
Ya bastaba con el trailer, era cojonudu. La peli ye más de lo mismo, contao igual pero cámara en mano. Frases increíbles, escenes repetitivas y un gritón insoportable.
Me pasó igual que con “Rec”. En aquella era la Manuela Velasco que no dejaba de gritar y de ponerme histérica, en esta es el tío de la cámara que está todo el rato: “Tío, ¿has visto eso?”, “Tío ¿qué coño es eso?”, “Ah, Dios mío, Dios mío”, “Oh no, oh no, por favor, por favor, no”. He llegado a una conclusión, si algún día me veo en medio de una catástrofe y me encuentro con uno de estos gritones, le doy una paliza, le arranco la lengua y así me ahorro sufrimientos y dolores de cabeza.
Pos eso. Que os vaya bonito.
Tengo que seguir escribiendo sobre las maravillas del mecanizado con electroerosión por hilo. No me preguntéis, es un tostón. Pero es lo que hay y es mejor que nada.