Una se cansa

Desperté al agonizar la madrugada y me dí cuenta de que mi cama estaba demasiado fría.
Miré la puerta del baño, miré la puerta de la habitación, miré la ventana.
Me levanté y subí la persiana.
Allí estaba la luna…encendida y desnuda.
Y yo estaba tan blanca como la luna.
Sentí que una corriente de inquietud recorría todo mi cuerpo.
Me desperté porque ya no puedo más.
Yo no soy de las personas que sufren insomnio, no soy intranquila, ni alguien pesaroso que necesita salirse de un sueño que no le concede un respiro.
Mis ojos se abrieron de par en par, mis hombros se estremecían, y una sola lágrima pugnaba por escaparse de mi ojo izquierdo.
Yo no soy una mujer que llore a la luz de la luna, soy un ser fuerte, una roca a la que asirse en cualquier tormenta.
Pero ayer me dí cuenta de que también yo necesito ayuda y consuelo.
Y es que, a veces, una se cansa de ser el punto de apoyo de los demás.
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Una respuesta a “Una se cansa

  1. Dios Yeye, que intenso!! Ya veo que no tienes el… pa farolillos Como te va? A mi de puta pena, pero lo llevo como puedo. Un beso guapa. Eli

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